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lunes, 12 de septiembre de 2016

Por suerte un plan fallido

Cuando un pueblo encuentra impedimentos para expresarse públicamente es sin duda un síntoma de inseguridad por parte de quienes les gobiernan, pues en la mayoría de casos los gobernantes no saben cual son las respuestas que se les podría plantear por parte de los ciudadanos, y el escucharlos daría calidad al país, pero claro, un país con carácter es un país difícil de expoliar. 

Los sindicatos son un ejemplo de ello, la verdad no se para que sirven, pues más que una herramienta para el entendimiento entre empresa y trabajador, tan solo han servido  para hacernos huir,  y perder  lo conseguido,  permitiendo sembrar inestabilidad y temporalidad laboral. No nos engañemos, la situación en este país no ha sido la herencia de un partido, sino la poca honorabilidad con la que se ha gestionado los recursos, eso ha sido el verdadero problema. Igual que es un error mantener a una familia de bobos en el trono de España, ya que nos hace a nosotros también ser bobos; pues ningún puesto aunque nos digan lo contrario es un puesto inútil, inútiles son los que lo ocupan, por qué tener a una familia así, es no tener que dar explicaciones a nadie,  y eso a los buitres carroñeros y gobernantes,  sin más metas que llenarse los bolsillos les interesa; con los Borbones así nos ha ido, y así nos va.

La educación y la Sanidad no son menos atractivas que las Telecomunicaciones o la Energía, pero para venderse tienen que demostrar que son de buena calidad o necesarias, así que uno de los proyectos que el PSOE puso en marcha con Zapatero fue el de desmontar la Sanidad para poder venderla, ya que negando lo evidente y dejando que España fuera cayendo por su propio peso podría abrir las puertas para facilitar su privatización; pues el regalar 2500€ a todo padre y madre de los niños nacidos en el país residieran o no, como el asistir a todos, tanto a extranjeros como a Españoles sin un plan coherente de recuperación de los gastos a los no contribuyentes, sería el principio del fin de la Sanidad pública. Para que luego el PP liderado por Rajoy diera la puntilla con la famosa herencia de Zapatero, un argumento simple que le daría total libertad para desmontar a la clase obrera y su comunión Sindicalista provocando la destrucción de puestos de trabajo estables a cambio de temporalidad e inseguridad, para así favorecer la inestabilidad familiar, y desviar la atención facilitando el camino a la privatización de la Sanidad, y ganarse, como no, su puesto de consejero en la empresa privada como lo hicieron sus antecesores. 

Aunque Zapatero no ha disfrutado de ese privilegio, si que tuvo su mordida con el asunto Castor y los seísmos en las costas de Valencia y Catalunya. Un plan totalmente concebido en  despachos y puesto en marcha por auténticos sinvergüenzas. Desde la guerra de sucesión al trono de España dando la victoria a Felipe V, este país solo ha padecido declives y desgracias, y hoy, esta España sigue pagando sueldos a traidores y a sinvergüenzas como lo hizo entonces, pues parece que dejarles que roben, engañen y mientan, es el camino para ser un buen español. Así que estos dos “Zapatero con sus brotes verdes, y Rajoy con su herencia” aunque parezcan poco amigables, han trabajado juntos mano a mano y por suerte para nosotros en un plan fallido. 








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